Francisco Miguel Herrero Sánchez, dedicado a la hostelería desde los 11 años, empezó formando equipo en el bar del pueblo donde se crió. Estuvo hasta los 15 años y se trasladó a la playa de San Juan en Alicante cogiendo experiencia en barra, cocina y comedor. Más adelante se fue a Benidorm, donde se especializó en el tapeo andaluz llevando esta idea a Cataluña en el año 2000.